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Consejo dermocosmético en el paciente oncológico. Cuidado de las uñas.

En esta tercera parte sobre cuidado dermocosmético en el paciente oncológico nos centraremos en el cuidado de las uñas. En estas pueden aparecer diversas alteraciones, como la aparición de bandas horizontales o verticales, detención del crecimiento, reblandecimiento o engrosamiento de la uña, hasta llegar a la onicolisis o despegamiento de la uña del lecho ungueal. Estas alteraciones son debidas al tratamiento, especialmente en quimioterapia, y pueden aparecer algunas semanas después de su inicio. Es posible que aparezca una línea en la uña relacionado con el ciclo de la quimioterapia. Esta no es permanente, desaparecerá pasados unos seis meses con el crecimiento de la uña.

La importancia del cuidado de las uñas radica en las complicaciones asociadas a las alteraciones comentadas. En primer lugar, una uña frágil y alterada es más susceptible a ser colonizada por hongos, tanto cándida como dermatofitos (hongo que afecta a la piel). Por otro lado el cuidado de las uñas es prioritario en la prevención del linfedema. En muchos casos de cáncer de mama es necesario vaciar los ganglios de las axilas (técnica conocida como linfedenectomía) causando esa afección. El linfedema consiste en la hinchazón del brazo afectado, que puede tornarse crónico y afecta a cada de cuatro mujeres con cáncer de mama.

Veamos pues como debe ser el cuidado de las uñas para evitar posibles infecciones y restablecerlas a su estado natural:

  • Es aconsejable mantener las uñas cortas, ya que las imperfecciones se notan menos en estas. Para ello, hay que limar las uñas de manos y pies en lugar de cortarlas, para evitar cualquier riesgo de infección. También se debe evitar morder las uñas, si hay dificultad para dejar este hábito se aconseja usar guantes blancos en cada que ayuden a abandonarlo.
  • Las cutículas tampoco deben cortarse, ni arrancar los padrastros. Debemos hidratar la zona diariamente con un aceite o crema formulado especialmente para ello.
  • También es necesario hidratar y masajear las manos y los pies de forma diaria, evitando las lociones exfoliantes o cremas que contengan ácido glicérico, láctico o salicílico que debilitan las uñas.
  • Evitar en la medida de lo posible el uso de lacas de uñas y quitaesmaltes, ya que son productos muy agresivos y pueden quemar la uña. En caso de maquillarlas escogeremos esmaltes hipoalergénicos que no contengan toluol, formaldehídos o parabenos. Para retirar el producto utilizaremos quitaesmalte sin acetona para evitar resecar la uña.
  • Durante todo el tratamiento será necesario proteger las uñas de los rayos UVA, así como los 6 meses posteriores a este. Para ello podemos aplicar bases para las uñas a base de silicio con protección solar y que no contengan formol.
  • Descartaremos el uso de uñas postizas, así como otros tratamientos estéticos que puedan ser agresivos, ya que los mecanismos empleados para unirlas al lecho ungueal, como pegamento y otras sustancias, pueden resultar irritantes y suponer un foco de infección.
  • Utilizar guantes de algodón a modo de protección al realizar tareas domésticas que puedan ser agresiva o conlleven un contacto prolongado con el agua (ya que este puede causar infección). En los casos en que sea necesario utilizar guantes de nitrilo o de látex se pueden utilizar los de algodón debajo. De la misma manera es recomendable utilizar calcetines de algodón y calzado cómodo para evitar cualquier traumatismo en los pies.
  • Tras finalizar el tratamiento las uñas pueden tardar muchos meses en recuperar por completo su aspecto y fortaleza anterior. A partir de ese momento si es posible utilizar endurecedores o uñas postizas para embellecer y proteger la uña natural.

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